FIB 2011: sábado
Publicado el 22 jul por lologoza
Jerry Fish and The Mudbug Club
El irlandés y su grupo inauguraron a las seis de la tarde la jornada del sábado ante unas 150/200 personas en el segundo escenario del festival. Comenzaron con una de sus canciones más famosas, Back to Before, en la que el carismático Jerry Fish bajó a cantarla entre los asistentes, animándolos a abrazarse entre ellos y generando un buen rollo en el ambiente que persistió durante el resto del setlist, con una banda muy profesional y un Jerry Fish manejando al público como quería. Posteriormente cayeron una coreada Dig, ‘a Dog & Bone Story’ o una magnífica The Hole in the Boat que redondearon una actuación por la que mereció la pena acerarse al infierno que es el FIB a primera hora de la tarde. Una de las sorpresas del festival.
Rober
Tame Impala
Uno de los grupos que más expectación había creado del festival apareció para dar buena cuenta de su disco de debut. El resultado fue algo esperable, y es que quizás un festival no es el mejor lugar para desplegar las bondades de “Innerspeaking” (Modular Recordings, 2010), aunque hay que dejar claro que el problema no es en absoluto de ellos. El recuerdo de la etapa psicodélica de The Beatles al escuchar a este cuarteto australiano esta siempre presente y estoy convencido que los de Liverpool habrían sonado flojos interpretando el Sgt Pepper’s en un festival. Tame Impala interpretaron casi a la perfección su disco, sonando instrumentalmente apoteósicos por momentos, vocalmente espectaculares y haciendo vibrar a buena parte del público con “Sloitude Is Bliss” o “Expectation” pero les faltó eliminar ese punto de debilidad y sosería impropio de un concierto en un festival. Seguramente en sala estaríamos hablando de algo completamente diferente, así que esperamos verlos de gira por salas lo más pronto posible.
Raúl
Lori Meyers
Habrá quien no vea con buenos ojos el ligero cambio estilístico que la banda ha tenido a raiz de sus últimas composiciones pero lo que es innegable es que la banda da la talla en directo, y en ese sentido parecen no tener límites. Se les ve más cómodos cuanto más grande es el escenario y hacen gala de una potencia y una garra de la que pocas bandas nacionales pueden presumir. Ahora Noni lleva casi la totalidad del peso vocal de la banda y se les ve más compenetrados que nunca. Momentos del concierto, los que os imagináis: “Luciérnagas y Mariposas”, “Luces de Neón”, “Alta Fidelidad” y parte del himno del Granada a coro a pachas entre banda y público, que contaba con unas cuantas banderas del equipo de fútbol recién ascendido a primera.
Raúl
Mumford & Sons
Tras ser una de las sorpresas de la edición pasada, los británicos volvían a Benicassim, pero esta vez en el escenario grande y con su nombre colocada en una parte más alta del cartel. El concierto empezó de la mejor manera posible, con “Sigh no more”, la canción que da nombre a su disco debut, interpretada con la perfecta armonía vocal que les caracteriza en sus directos, y envuelta del sentimiento que rodea a todas las canciones de la banda. Acto seguido le tocó el turno a “Little lion man”, que puso a bailar a los miles de fibers que se acercaron al escenario Maravillas. Imposible empezar mal un concierto con dos de sus himnos seguidos.
El concierto continúo su devenir, entre temas de su aclamado primer disco y la presentación de nuevos cortes que presumiblemente engrosarán su siguiente trabajo, y que esperemos no tarde mucho en ver la luz. La única pega que le veo a este grupo es que corren el serio peligro de repetirse hasta la saciedad. No hay más que fijarse en la estructura de sus canciones basada en un inicio con coros épicos al más puro estilo Arcade Fire, y seguidao habitualmente de un punteo de banjo que da entrada a la parte más agitada de la canción. Por lo que creo que en su segundo disco se enfrentan a una reválida muy importante, en la que tienen que asumir el riesgo de reinventarse, y volver a sonar originales, ya que dos años estirando su primer disco, por mucho éxito que haya tenido, son muchos.
De todas maneras, con un disco en su haber es pronto para hacer elucubraciones. Lo que es seguro es que Mumford & Sons, sea por la razón que sea, han sabido llevar el folk al gran público, y han acuñado un término que cada vez se empieza a escuchar más al hablar sobre ellos: folk de estadios.
Beirut
Tres años habían pasado desde la cancelación del concierto que Zach Condon y los suyos iban a dar en el FIB así que la espera era máxima, aun solapándose con el cabeza de cartel del día. El resultado desde el primer momento fue decepcionante. Suspenso para los técnicos de sonido que no supieron gestionar bien los instrumentos que sonaban, con un bombo y un bajo demasiado saturados y que tapaban casi totalmente la sección de viento y la voz de Zach. Del acordeón ni hablamos porque para que se le escuchara había que afinar el oído hasta el ridículo. Uno se pregunta porqué pasan estas cosas, tal vez porque la potencia de la voz de Zach no da para más o porque a las trompetas no se les podía subir más de volumen. Elucubraciones aparte, la realidad es que de un setlist largo y de unas composiciones ensoñadoras y en ocasiones brillantes se sacó un partido muy pobre. En otras circunstancias quizá podríamos evaluar la calidad del concierto, pero pesan demasiado los problemas técnicos. Hay quien dice que lo escuchó perfectamente y que fue maravilloso, pero la impresión general y la mía personal es que fue una experiencia fallida y olvidable.
Raúl
Arctic Monkeys
Segunda aparición de los de Sheffield en el FIB tras su concierto en la edición del 2007. Alex Turner y compañía demostraron lo mucho que han madurado desde entonces y realizaron un concierto muy sólido y divertido que incluía todos los hits clásicos de los dos primeros discos (Brianstorm, I Bet You Look Good On The Dancefloor, Fluorescent Adolescent…) mezcladas con temas de su nuevo y gran disco como fueron Library Pictures (con la que abrieron el concierto), Brick by Brick, All My Stunts o una tranquila Suck It And See, que sirvió para comenzar los bises. Quizá se echó en falta algo más de riesgo a la hora de elegir el repertorio y más presencia de Humbug pero seguramente eso ya lo tengamos en su previsible gira de dentro de unos meses. Hasta entonces, esperemos que los monos también arreglen esas, a veces excesivas, pausas entre tema y tema. Por lo demás, concierto de notable.
Rober
Primal Scream
Primal Scream es uno de esos grupos que con solo su inclusión en el cartel ya sabes que vas a ofrecer un buen concierto, y si a esto le sumas que su espectáculo se basa en la remembranza de su disco fetiche, el resultado es uno de esos conciertos “must”, como se suele decir en el mundillo festivalero.
Con un repertorio cuidadosamente elegido y perfecto para un festival, que aunaba a la perfección el “Screamadelica” y los hits más notables del resto de sus trabajos, Primal Scream ofreció un concierto que se quedará grabado en nuestra memoria durante mucho tiempo. Apoyado en los visuales que siempre acompañan a la banda, y en un formidable frontman como es Bobby Gillespie, Primal Scream abrió su concierto con “Movin’ on up”, como no podía ser de otra forma, para ir entrando poco a poco, y a la vez introduciendo al público, en ese maravilloso mundo de psicodelia y fantasía que es el “Screamadelica”, que tuvo su momento culminante en la interpretación de “Come together”, alargada hasta la extenuación, aunque sin sobrar ni un solo segundo. Tras llegar al punto más alto del “Screamadelica”, aún quedo tiempo para la demencia y el descontrol, con tres de sus mayores hits encadenados: “Country girl”, “Jailbird”, y “Rocks”, con la que cerraron el show.
Sin duda un gran espectáculo que nos ha dado la oportunidad de rememorar un gran álbum de una gran banda, algo único que seguramente no vuelva a repetirse. Sentiros afortunados todos y cada uno de los que disfrutasteis de esos noventa minutos, y atesorarlos como si de una clase de historia de la música moderna se tratase.
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Jimmy
julio 22, 2011 @ 12:47
No che sientés purquee movido tu seilla. Me partí el culo.
Zach Condon
julio 22, 2011 @ 14:19
lo de beirut fue totalmente lamentable, vamos una vergunza ¿como es posible que al concierto que hay que darle mas mimo le traten asi?
lologoza
julio 22, 2011 @ 16:00
La verdad es que lo de Beirut es una pena. Todo el mundo coincide en que fue un tema de sonido, y deslucir un concierto de un grupo como ellos por un problema de sonido tiene delito. Una lástima…
Jimmy
julio 22, 2011 @ 16:23
Muy jodido lo de Beirut macho… pero aún así he de decir que yo lo disfruté. No sé si porque estaba tan ansioso que yo mismo cantaba por encima de lo que oía, pero lo disfruté.
kiebra
julio 24, 2011 @ 17:28
Yo me quedé en los Arctic, y comparado con lo que hicieron en el MTV Winter parecían otra banda, muy contundentes y repasando sus primeros discos, a mi me moló mucho el concierto