Arctic Monkeys – Suck It And See
Publicado el 30 ago por Raul
A estas alturas pocos dudan de la habilidad de Alex Turner para componer temas divertidos, con los que toda una generación puede identificarse y que perduran con el tiempo. De lo que no estábamos tan seguros es que la banda que le dio la fama volviera a recuperar el vuelo. No es que la crítica maltratara esa arriesgada propuesta que fue Humbug (Domino Records, 2009), pero el público al que conquistaron hacía solo unos pocos años parecía haberles dado la espalda. Suck It And See (Domino Records, 2011) supone una vuelta a los orígenes, pero también es una muestra de la madurez por la que estos monos han pasado en su corta y rápida existencia.
Humbug significaba toda una prueba de fuego para la banda. Una reivindicación de que la banda no necesitaba riffs incendiarios y canciones frenéticas para hacer buenas canciones. Josh Homme se encargó de dar forma al disco, recurriendo a instrumentos más jugosos y sosegados. El resultado era satisfactorio, pero uno se quedaba con una sensación de preocupación, por ver que la banda que se había adueñado del espíritu adolescente de Inglaterra parecía que había cambiado irreversiblemente hacia una banda más madura pero sin hits con los que conquistar al público que les vio crecer. “Cornerstone”, una de las mejores canciones de aquel álbum, pero que difícilmente la hubiéramos imaginado para su tercer disco tan sólo unos años atrás.
Llegados a 2011, Arctic Monkeys vuelve a Estados Unidos a grabar su cuarto disco con James Ford, que había participado en Humbug, sí, pero que asumió toda la responsabilidad de la producción en su segundo álbum, Favourite Worst Nightmare (Domino Records, 2007) y con el que se embarcan en una vuelta a la ironía, la percusión contundente y el gusto por las melodías en las guitarras. Pero ahora con una voz más depurada y unas letras más sugerentes. Doce canciones grabadas casi al completo en directo, a la vieja usanza, y que recuperan la esencia rockera de la banda.
Lo primero que supimos de este disco, “Brick By Brick” queda casi como algo anecdótico frente al resto de canciones. Una propuesta cercana al garage de finales de los sesenta, con buenas voces y en la que quizá desentona la voz de Matt Helders y unas guitarras tan impropias para la banda. Es uno de los pocos peros que podemos ponerle a un conjunto que luce con mucho brillo. “She’s Thunderstorms” es contundente en la percusión y las guitarras enganchan nada más comenzar con el disco. En “Black Treacle” tanto la voz de Turner como los coros están acertadísimos y “The Hellcat Spangled Shalala” consigue conquistar tras unas cuantas escuchas, sobre todo por una línea de bajo que contribuye a crear un tema pop redondo.
La parte más contundente del disco la encontramos en el dúo “Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair”, con una conjunción guitarras/coros sensacional, y “Library Pictures”, un tema frenético, directo a la yugular. Le sigue “All My Stunts”, algo menos enrabietada pero con un final con un afilado riff y vuelta a los coros, que vuelven a ser notables. Bajamos los pistones hacia la segunda mitad del disco, con “Reckless Serenade”, con una línea de bajo muy trabajada, y “Piledriver Waltz”, a la que le sobran efectos vocales y ecos en las guitarras para entusiasmar. En “Love Is A Laserquest”, Turner habla de un amor con miedo al compromiso que comienza a darse cuenta de sus juegos, en la que es la letra más madura del disco. Lo mejor del álbum lo encontramos en “Suck It And See”, un gran tema pop sin paliativos que resume en realidad todas las virtudes vistas a lo largo del disco. Suck It And See finaliza con “That’s Where You Are Wrong” en la que Turner da un toque de atención a un amor desconsolado, “no eres la única a la que el tiempo ha tratado mal”, en otro entretenido escarceo con el pop.
En Suck It And See nos encontramos con una banda consciente de sí misma, que muestra su madurez en un disco que supone un paso adelante firme, como si Arctic Monkeys hubieran echado la vista hacia atrás para arrancar con más fuerza que nunca. Esperemos que sigan con esta fidelidad y entreguen discos tan divertidos como este por muchos años.
Raúl Pérez
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agosto 30, 2011 @ 18:53
Estoy bastante de acuerdo con la crítica. Me parece un disco cojonudo y divertido.