"I can't see the sunshine... I'll be waiting for you baby" (The Strokes)
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Apparat – The Devil’s Walk: un demonio de peluche

Publicado el 04 oct por Raul

Apparat-The-Devils-Walk

Apparat The Devils Walk Por mucho que nos diga Sascha Ring en la portada y el título de su último disco que hay un demonio rondando, cuesta imaginar un disco más alejado del infierno. Apparat, tras haber triunfado en la aventura que inició junto a Modeselektor hace un par de años con Moderat, en un primer disco bien cargado de espiritualidad y mística, parece que quiere seguir explorando esa música celestial de forma más exhaustiva. Este The Devil’s Walk (Mute Records, 2011) es un disco introspectivo y relajado, quizás demasiado.

Lo primero que conocimos de este trabajo fue “Ash Black Veil”, una hipnotizante joya que hacía presagiar lo mejor. Cinco minutos de capas de sonido conjugadas con maestría sobre una base de loops de guitarra milimétrica. Del cielo veníamos a caer sobre este disco, pero tal vez una versión extendida de esta exploración resulta anodina y, para qué engañarnos, algo presuntuosa.

Apparat – Ash Black Veil

[soundcloud url="http://api.soundcloud.com/tracks/13032674"]

El álbum se abre con “Sweet Unrest”, con un toque oriental y coros eclesiásticos que sirven de introducción a lo que nos espera. Las voces de “Song Of Los” están muy acertadas en un tema que pospone su arranque en exceso. “Black Water” es un intento de reproducir una tormenta mediante sintetizadores, pero resulta algo empalagosa por el empeño en buscar la épica en la percusión. Y, sin embargo “Goodbye” , aunque es incluso más rimbombante que “Black Water”, funciona, consigue conquistar en su espiritualidad y necesita pocos recursos para emocionar. En “Candil de la Calle” encontramos una de las piezas más reseñables del disco, un tema totalmente alejado de la electrónica, pero con buenos mimbres en la melodía vocal, una auténtica delicia.

Atravesada la segunda mitad del disco, llegamos a la instrumental “The Soft Voices Die” más cerca del post-rock de lo que cabría imaginar, con un muy buen uso de la cuerda. “Escape” resulta prescindible y aburrida, atesorando casi todos los defectos antes señalados. La parte final del disco la componen un juego con percusiones en “A Bang In The Void” un tanto pesado y “Your House Is My World”, cumbre de la épica característica del artista alemán, que entre rasgueos de guitarra y violines parece acompañarnos al paraíso. Que bueno, que si hay que ir se va, y es que Apparat parece invitarnos con tantas ganas que da la impresión de que le estamos haciendo un feo si no comulgamos con su ascensión a los cielos.

Raúl Pérez

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