Frank Ocean – Nostalgia, Ultra.
Publicado el 07 oct por Raul
Seguro que recordáis la primera vez que escuchásteis el que ahora es vuestro disco preferido, vuestro primer amor o lo divertido que resultaba descubrir lo prohibido en la adolescencia. La nostalgia es un sentimiento agridulce, con un primer bocado de felicidad por traer a la memoria los buenos recuerdos, pero con un regusto amargo, tras darte cuenta de que en la vida hay momentos irrepetibles, que no pueden sustituirse por nada.
Frank Ocean, miembro de Odd Future Wolf Gang Kill Them All (OFWGKTA o simplemente Odd Future), utiliza la nostalgia para dar cuerpo a su álbum de debut, un disco adictivo, con una producción tremenda a cargo de varios pesos pesados de la industria musical (Tricky Stewart, Midi Mafia) y todo un mundo de samples y homenajes para aumentar esa sensación de revivir el pasado.
En principio el lanzamiento del disco iba a corresponder a Island Def Jam Records, quienes ya habían publicado un epé con adelantos de este álbum, pero vaya usted a saber porqué, decidieron pasar de él en el último momento. Frank, que abandonó su Nueva Orleans natal después del Katrina y decidió hacer realidad su sueño en Beverly Hills, andaba enrabietado por la decisión, así que decidió jugársela y directamente publicar Nostalgia, Ultra en su página de tumblr para que lo descargaran cuantos más mejor.
Tras un pequeño interludio del sonido que hacemos al rebobinar y parar un cassette, que volveremos a escuchar en otros tramos del disco, comienza el álbum con “Strawberry Thing”, un tema musicalmente mediocre pero que define la filosofía del disco, usando parte de la canción de mismo título de Coldplay. Al ver esta clase de referencias tan descaradas podríamos pensar que Frank es algo caradura por apropiarse de canciones famosas, pero en lugar de resultar algo sencillo y previsible, esta recurrencia a los hits es un experimento más arriesgado de lo que podría parecer. Pues pocos se atreverían a jugar con “Hotel California” de The Eagles y transformarla en un tema de R&B en “American Wedding” sin terminar con el culo raspado. Y eso es algo que aquí se consigue en varias ocasiones.
“Novacane”, elegida como primer adelanto del disco, es un tema en la línea del R&B contemporáneo, de bajo algo machacón, para dar mayor protagonismo a la voz a menudo modulada de Frank. Una canción elegante que conforma con “We All Try” un dúo espectacular, esta segunda recurriendo a tonos vocales más altos, de fraseos alargados y producción deslumbrante en las distintas capas de voces entremezcladas. Un poquito de “Optimistic” de Radiohead en “Bitches Talkin’” y llegamos a “Songs For Women”, un tema con un buen estribillo pero a la que le falta gancho. Algo parecido pasa en “Lovecrimes”, muy buena en la percusión y el fraseo, pero no termina de arrancar.
Cambiamos de cara la cinta en “Goldeneye”, una de las varias referencias a videojuegos noventeros en los títulos, y comenzamos una cara B bastante más triste y madura. “There Will Be Tears” está dedicada al padre de Ocean, a quien apenas conoce. Su colega en Odd Future, Tyler The Creator, hubiera utilizado algún insulto para referirse a la situación, pero Frank nos explica la pena que siente por no haber tenido una figura paternal, más allá de la de su difunto abuelo. En una conversación que posiblemente haga referencia al propio Tyler nos cuenta: “mi amigo me decía que no era para tanto. “No puedes echar de menos lo que no has tenido”. Bueno, pues yo puedo. Estoy triste.” Tras esta confesión, “Swim Good” entra como la seda. Seguramente la canción más potente del disco, es un prodigio de la producción, con una percusión de ensueño y voces para enmarcar. Una metáfora sobre el “suicidio” del antiguo Frank, que ahora va a nadar en su propio océano (en referencia a su apellido, Ocean) y lo va a hacer bien de una vez por todas. Ya en “Dust” parece ver la luz, a pesar de la oscura base sobre la que se asienta su voz. El disco se despide con “Nature Feels”, una deconstrucción del “Electric Feel” de MGMT, convertida en puro R&B gracias a Frank y los coros que le acompañan. Una muy curiosa y adictiva manera de despedirse. Escuchamos a Frank retirar la cinta del reproductor con un sentimiento liberador, pues la intención de este álbum no es otra que la de echar la vista hacia atrás para salir adelante con más fuerza que nunca.
Si bien el debut de Frank Ocean es bastante irregular, salta a la vista el tremendo potencial que existe en la voz de este chico de tan solo 23 años, que en varias piezas alcanza cotas altísimas de calidad. Jay-Z y Kanye West saben muy bien esto y, a pesar de que las relaciones con el sello Def Jam parecen totalmente terminadas, no cabe duda de que tenemos Frank para rato.
Raúl Pérez
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