Feist – Metals
Publicado el 08 oct por Recycling Panda
La historia de Leslie Feist (Amherst, Nueva Escocia, 1976) es la de quien, de la noche a la mañana, pasa de ocupar las columnas de relleno de la prensa musical independiente a ser portada de la sección cultural del New York Times. A pesar de llevar a sus espaldas dos discos nada despreciables, no fue hasta la publicación de The Reminder (Arts & Crafts, 2006) cuando su carrera despegó.
Concretamente fue uno de los singles de aquel álbum, ‘1234’, el que marcó el punto de inflexión. Después de ser utilizado para un spot de Apple, la canción se convirtió en un éxito arrollador. Y la cantante canadiense se vio arrastrada por él: la inocente cantautora dejó paso a la “chica-anuncio” (‘Mushaboom’, otro tema de su segundo disco, había protagonizado una campaña de Lacoste), y se sucedie
se sucedieron las entrevistas, los premios (estuvo nominada a los Grammy) y los conciertos.
Fue al final de una interminable gira, casi más larga que la del ‘1999’ de Love of Lesbian, cuando Feist decidió darse un tiempo. A finales de 2008, cansada de la rutina, de repetir ‘1234’ una y otra vez, optó por tomarse un descanso, una interrupción que duró dos años. Pero cuando volvió a retomar la música, se hizo una promesa: renunciar al éxito, ser fiel a ella misma.
Para ello, Feist emigró a la montañosa costa de California para refugiarse en una recóndita cabaña que le permitiera huir del mundanal ruido. Una vez allí, rodeada de verdes valles y agrestes praderas, encontró lo que no había tenido durante los últimos años: paz y tranquilidad. Y fue allí donde compuso Metals (UMG, 2011), su más reciente trabajo.
Quien pretenda encontrar en este disco más canciones de pop melódico como las de su álbum anterior, va a llevarse un chasco. Para su nuevo disco, Feist ha tratado de buscar un sonido más profundo, con una instrumentación mucho más compleja y cuidada. La naturaleza y el ambiente de calma y quietud que la envolvieron durante la composición de las canciones han quedado patentes en Metals. Por medio de potentes rasgueos de guitarra, de un fondo de cuerdas y de las majestuosas intervenciones de un grupo de vientos, Feist nos demuestra que ha abandonado su pasado para adentrarse en el rock. Rock de toques folkies que nos lleva a imaginarla con barba y camisa de cuadros, como si viniera de ensayar con Fleet Foxes. Pero al mismo tiempo, Metals está repleto de sensacionales baladas, canciones reposadas, dominadas por acordes de piano con claras influencias del The Greatest de Cat Power.
‘The Bad in Each Other’, el tema que abre el disco, es una auténtica declaración de intenciones. La combinación guitarra-vientos-percusión da una gran intensidad a una canción que nos hace meternos de lleno en la música. ‘How Come You Never Go There’, el primer single del álbum, comienza con unos sensuales susurros soul que acoplan estupendamente con las armonías de los saxos. ‘Cicadas and Gulls’ es otro de los temas más destacados. En este corte acústico, Feist nos transmite toda la calma y toda la paz de la naturaleza que encontró en California. Otras composiciones, como ‘Graveyard’ y ‘Bittersweet Melodies’ también contribuyen a crear esa sensación de dulzura y delicadeza que rodea al disco. Pero seguramente sea ‘Anti-Pioneer’ la verdadera joya de la corona. Tras una alucinante intro de guitarra, Feist nos desborda con su abrumadora voz, y con la sinceridad que parece envolver sus palabras (“And for a year/she was an anti-pioneer,/singing sappy songs/ about what went wrong,/ two years before”). A pesar de llevar trabajando 10 años en esta canción, la letra no podía ser más adecuada para la situación vivida por la cantante durante el último lustro.
Con este álbum, Feist ha intentado cambiar de rumbo, pero todo apunta a que el éxito no la va a dejar tranquila. Ha sabido dar con la tecla otra vez, y por acertar ha acertado hasta con la fecha de publicación del disco. Y es que pocas mejores maneras se nos ocurren para pasar este invierno que escuchando bien arrebujados, al pie de una chimenea, Metals una y otra vez.
Adrián Carbajo
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Carles Terol
octubre 8, 2011 @ 16:46
Discazo