"Love will tear us apart" (Joy Division)
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M83 – Hurry Up, We’re Dreaming

Publicado el 15 nov por Raul

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M83 hurry up were dreaming rese%C3%B1a 300x300 Decía Antonio Machado que  “Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar”. Anthony Gonzalez ha conseguido crear un cúmulo de sensaciones cercanas a lo irreal, toda una experiencia sensorial capaz de lo impensable. La escucha pausada de ‘Hurry Up, We’re Dreaming’ (Mute Records, 2011) penetra en el inconsciente hasta crear mundos que nunca pensamos que podríamos percibir.

Este mágico álbum supone un riesgo enorme. En primer lugar por su extensión, de más de una hora, pero también por utilizar la épica en todas y cada una de las canciones y no salir escaldado del intento. Lo primero se ha subsanado estructurando el álbum en dos partes que son como las dos caras de la misma moneda. Reservamos el segundo tema para un hit, en la cuarta canción un tema instrumental, etc. Lo segundo era mucho más difícil de solucionar y solo se puede atribuir al genio creador de Anthony.

El inicio conformado por los tres primeros temas es espectacular. Nika, de Zola Jesus, pone voz a un tema introductorio al que la palabra épico se le queda corta. Coros celestiales y una percusión que termina de manera apoteósica, la canción nos adentra en esta disertación sobre los sueños que es el álbum. Un concepto desarrollado como algo tremendamente abstracto, muy lúcido por momentos pero que en ocasiones se torna oscuro y desconcertante como en “Midnight City”. La segunda canción del disco pasa inmediatamente a ser una de las mejores del año, un despliegue de talento, de ritmo intermitente y con unas voces geniales. El tema termina con un solo de saxo recubierto por decenas de capas de sonido. Un instrumento que lleva camino de ser el redescubrimiento del año, pues ya son varios los grandes discos que hacen uso de él, para sorpresa de aquellos que pensaban que su sonido estaba anticuado. En “OK Pal” tenemos un tema con muy buena percusión y gritos agudos en las distintas capas de voces, que unidos a los coros consiguen gran empaque.

Es normal en un disco tan largo como este prescindir de los interludios instrumentales en la escucha, pero eso no sucede aquí, al contrario. Los temas instrumentales como “Another Wave From You” aportan la pausa necesaria para que el disco no se convierta en un batiburrillo de temas a cada cual más trascendental. “Splendor” tiene una segunda mitad extraordinaria, con unos coros deliciosos acompañados de innumerables capas de sonido. Cualquiera que intente imaginar este tema en directo verá como instantáneamente comienza a salivar. Bendita es también la entrañable “Raconte-moi Une Histoire”, de bases electrónicas retro y con una voz infantil que nos cuenta un sueño como solo un niño puede tener, mitad sinsentido mitad maravilloso. La segunda mitad de la canción parece invitarnos a recrear con la mente la historia previamente contada, en un mar de efectos sonoros, capas de voces y percusión acelerada.

Más adelante tenemos la brillante “Claudia Lewis”, con un bajo sensacional y de nuevo esas voces agudas irreales que son la escencia del álbum. “Echoes of Mine” es el clímax de un disco que ya de por sí parece un clímax contínuo. La canción parece sugerir una revelación en el sueño, un “despertar” para el soñador, que parece alcanzar lo inalcanzable y da buena cuenta de la complejidad intrínseca de este trabajo.

La tristeza aborda por momentos la entrada en el segundo disco, con voces casi lloradas que hablan de un amor que parece escaparse, de la misma manera que en ocasiones vemos en los sueños caras difuminadas que son imposibles de observar con claridad. “OK Pal” devuelve el optimismo y tiene quizá las mejores letras del álbum. Anthony cuenta lo alejado que se siente de todo y una voz femenina nos dice que es un sentimiento mutuo que pueden compartir, que les puede servir para irse juntos. Finalmente Anthony conlcuye que vivirán y soñarán en la “sombra” de su mundo. “Wait” alcanza el grado de obra maestra. Delicada en su inicio, va introduciéndonos a través de capas vocales y tímidas guitarras hasta tocar el cielo en su segunda mitad, que es difícilmente descriptible con palabras.

A partir de aquí los mejores momentos los encontramos en la potentísima “Steve McQueen”, cuya grandiosidad no parece tener fin y en “This Bright Flash”, en la que Anthony parece contagiarse de los sonidos tenebrosos de Zola Jesus y crea un tema que roza lo estridente pero consigue de nuevo sonar espectacular. El disco se despide rodeado de una guitarra acústica reverberada y decenas de capas de ecos vocales en “Soon My Friend”. Si le echamos un poco de imaginación podemos imaginar en este tema el despertar de este gran sueño, con los coros sonando cada vez más lejanos.

No era nada fácil plantear un disco de esta extensión sobre un tema tan complejo como los sueños, pero M83 superan con nota la prueba. Sin duda, el mejor disco de la formación y uno de los mejores de lo que llevamos de año. Veremos si hay capacidad para superar “la épica de la épica” planteada aquí.

Raúl Pérez

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