Disco Las Palmeras + Lüger (Sala Spacecadet, Madrid. 17/11/11)
Publicado el 20 nov por Raul
La cita del jueves noche en la Sala Spacecadet (los jueves en El Perro de La Parte de atrás del Coche) prometía: Por un lado, Lüger, uno de los grupos más en forma del panorama nacional según todo aquel que ha tenido oportunidad de verlos en el último año; por otro, los gallegos Disco Las Palmeras! autores del decadente y pesimista pero muy brillante ( hablamos de creatividad) Nihil Obstat, álbum-retrato de los tiempos que corren, marcado por la crisis (Los economistas) la abulia ante la falta de expectativas (Los nuevos nihilistas, Testigos de Dios) o la sensación de absoluta desorientación, ahora que una verdad tanto tiempo soterrada nos está explotando en la cara, de la que La casa cuartel, tema que abre su disco, es una perfecta metáfora.
Todo ello adornado con una nebulosa de ruido en la que las influencias de los referentes noventeros y actuales del shoegaze son claras (My Bloody Valentine, The Jesus & Mary Chain, A Place to Bury Strangers, los primeros Planetas), aunque también se palpa un componente rabioso, acelerado, una actitud punk que los acerca a ese grupo de denominación absurda, el Galician Bizarrre, de los que Triángulo de Amor Bizarro son principales representantes, junto a nuevos grupos emergentes como Franc3s.
Había ganas de escuchar su directo y confirmar su talento, así que cogimos primera fila en la pequeñísima sala, bastante concurrida pero sin demasiados agobios. Craso error: sin tapones para los oídos, lo único seguro era ganar una buena sordera. Y así fue, algunos continuamos hoy escuchando el mismo pitido con el que salimos de la sala.
En primer lugar, salieron a escena los madrileños Lüger, para brindarnos un cortísimo pero muy intenso concierto con tres temas extraídos de su nuevo disco, Concrete Light (Hot Stuff y las dos partes de Siyrokovsky Pallasyte), a los que sumaron una intro hiperruidosa, plagada de sintetizadores, teclados, golpes de percusión metálica y gritos de su cantante, Daniel Fernández. En directo son un ciclón que gana muchísimos enteros frente al estudio de grabación: el juego de percusiones es espectacular, conjugan a la perfección los ritmos del Kraut-rock con la psicodelia guitarrera de nuevo cuño, que recuerda a grupos como Primal Scream y dan en todo momento la sensación de ser un grupo de músicos talentosos armónico y coherente, que en efecto suena a grupo en el sentido más puro del término.
Muy poco que objetar, quizás la elección de los temas ( servidor no los había visto antes y esperaba con ansia escuchar Swastika Sweetheart), pero el tiempo era una limitación evidente (apenas tocaron 23 minutos )y, tras preguntar la hora, abandonaron el escenario, dejándonos con un gran sabor de boca.
Todo lo contrario de lo que ocurrió después. Aplaudisímos en su aparición, Disco Las Palmeras! (un grupo de tres, dos guitarras y batería) abrieron su repertorio con Desde hoy perfecto, volándonos los tímpanos con un volumen atronador de los instrumentos, que no dejaban escuchar apenas la voz de su cantante. Casi mejor, cuando esta se escuchó en el resto de temas que siguieron (La soga umbilical, Los nuevos nihilistas, No lugares, una acortadísima Me la jugasteis en China, Del mmiedo a mis viajes…), nuestros oídos sufrieron bastante más. Desafinadísimo, gritón y desacompasado con el resto del grupo, el cantante parecía un postizo innecesariamente añadido al talento de un guitarra tan shoegazer que no levantó la vista de sus pies en todo el concierto y un batería que echó el resto y nos dejó con la boca abierta. Quedaba claro en su fantástico debut discográfico que no la voz no es propia de un tenor (recuerda mucho en la falta de vocalización a la de Jota), pero no pudimos dejar de sorprendernos: parecía la versión amateur, punkie y desganada de uno de los elementos que nos parecía tan coherente con el contenido gris y desesperanzado de su álbum.
La ilusión inicial del público iba tornando en decepción, y eso se notaba en las caras del respetable. Solo algún tema como La casa cuartel o A los indecisos consiguió reflotar un poco el ánimo de los asistentes, pero el chasco fue mayor cuando terminaron dejando fuera de su setlist los que para mí y para muchos son los dos mejores temas de su álbum, los muy planeteros Estados Emocionales (y vaticanos) y Testigos de Dios.
Sí se dignaron a ofrecernos un corto bis con un nuevo tema que reconocían tener “con pinzas”. No sonó mal, destacando por encima de todo el ritmo variadísmo de batería, mucho más protagonista que en sus temas ya conocidos. Creí entender entre el ruido un estribillo que decía, reinterpretando a Nietzsche, “Ya no hay Dios”. Tendremos que esperar, sin embargo, al segundo disco, para entender el resto de la letra; y probablemente, para saber si son un grupo que caerá por el propio peso de su mediocre directo o si mejoran lo necesario para confirmar lo que prometían: ser una original banda de noise rock realmente comprometida, con muy poco que envidiar a muchas otras encumbradas en el mundo anglosajón.
Crónica de Javier Velloso, fotos de Diego Romero
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