"Don't need to drive a super car to get far" (Pet Shop Boys)
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The Black Keys – El Camino: A broken heart is blind

Publicado el 05 dic por Lee

El Camino

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“With music, I think maintaining the status quo is when you kind of give up.”

Mr. Carney destapaba el secreto de su éxito con esta cita. Según el director de Amazon Music, es muy difícil atraer a tal amplio número de seguidores, pero artistas como los Black Keys o Mumford & Sons son capaces de mostrar ese repertorio fuerte y novedoso que determina el éxito de una banda.

Con seis discos a sus espaldas, The Black Keys han llevado sus experimentos a un nivel mayor de riesgo con este último álbum, ya que comenzaron a trabajar en él sin canciones escritas ni planes futuros. Toda esta “improvisación” les ha valido para desarrollar un álbum muy del estilo de sus referencias: The Clash, The Sweet, The Cramps, The Cars o el rockabilly de los 50. En su última entrevista con The Guardian, Carney decía que últimamente sólo escuchaba clásicos y se había desprendido casi completamente de la música actual, algo que se plasma perfectamente en “El Camino”.

El objetivo principal de este disco era que pudiera tocarse fácilmente en directo, al contrario que lo que ocurría con “Brothers”. Con el primer Play nos topamos con Lonely Boy, un temazo rompepistas con un videoclip muy llamativo. Un chute de energía y una presentación perfecta de lo que supondrán los demás cortes: riffs y coros pegadizos, elegancia y originalidad.

Seguimos viendo a una banda de garage-blues-rock, pero -con la producción de Danger Mouse- se abren paso hacia áreas más lejanas, como el pisotón que nos pegan en Gold on the Ceiling, una de las joyas del disco. Dead and Gone se sumerge discretamente en nuestro cerebro y, en la tercera escucha, la silbamos inconscientemente.

Antes de llegar al final de la primera mitad del álbum con la también genial Money Maker, Little Black Submarines deja ver un completo homenaje al estilo de las baladas de Led Zeppelin. La transición de acústico a eléctrico reclama toda nuestra atención. El excéntrico riff recuerda a este Mary Jane’s Last Dance. El mejor tema junto al siguiente para una humilde servidora.

El inicio de la segunda mitad del disco sube el nivel a límites insospechados con Run Righ Back y esos arreglos para tres guitarras. She’s the worst thing I’ve been addicted to / She’s so superior, rezan las líneas sobre las que giran los lyrics del tema. Exquisita, pegadiza, superior.

Sister (muy Billie Jean) y Hell of the Season (reggae-rock feel), con coros de lo más gospel, teclados incisivos de fondo que aportan profundidad y la perfecta combinación entre la guitarra de Auerbach y la batería de Carney, serán, probablemente, las dos infravaloradas del álbum.

El último tercio, que cierra con Stop Stop, Nova Baby y Mind Eraser, se me queda cojo por la genialidad de los cortes anteriores, quizá por una elección errónea del orden del tracklist, o quizá porque hemos tenido demasiado MIND=BLOWN hasta ahora y lo sobrio de los dos últimos temas no tiene madera de cierre.

Si hay algo que me gusta de los Black Keys es que siguen siendo un dúo, a pesar de que hayan añadido instrumentos y músicos en una progresión natural de su música. Auerbach y Carney saben que el resurgir de la tierra prometida del rock’n'roll más clásico con componentes actuales, funciona. Las distorsiones y el sonido sucio siguen siendo una seña de identidad del dúo, y el sabor que nos deja “El Camino” es de éxito, de momento cumbre en su carrera y da la impresión de que creen que han hecho uno de los mejores discos del año porque, probablemente, eso es lo que han hecho. Al fin y al cabo, muy pocos pueden permitirse lanzar un disco en diciembre y entrar de lleno en el Top 5 del año de tantos melómanos.

PD: ¿Queda alguien que no haya bailado Lonely Boy en pelotas en el baño? Gracias.

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2 Comentarios »

    Jordi Guillén
    diciembre 7, 2011 @ 19:31

    Para mí disco del año tranquilamente. Empecé con Run Right Back como mi preferida, aunque ya es difícil elegir una en un disco como éste, pero a cada escucha me gusta más y más Little Black Submarines, sobretodo el comentado cambio de ritmo y su sonido hasta el final.
    Y una de las razones por la que creo es tan buen disco es porque sus canciones más flojas no son para nada malas, tan solo están un solo escalón por debajo del resto.
    Lo dicho, discazo. Y buena reseña.

    Alejandro Prada Lozano
    diciembre 8, 2011 @ 20:06

    Yo no creo que sea uno de los discos del año ni de coña, al menos no lo metería en un top 10, pero es estupendo ^ ^

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