Drake – Take Care
Publicado el 08 dic por Raul
El hip hop vive una época en la que traspasa géneros, más allá de aquella fusión de los 90 con el rock liderada por Beastie Boys, rompiendo barreras sobre su misma esencia, sobre el público al que debe dirigirse o quién debe participar en su creación. En el pasado hubo destellos de esto en varias creaciones del género, pero es ahora cuando sus grandes estandartes obtienen gran reconocimiento por ello y se convierten en referentes sobre el camino a seguir.
Este nuevo rap tiene como gran amigo al Rhythm & Blues, con el que en ocasiones establece una línea tan difusa entre géneros que los hace indistinguibles el uno del otro. Con este segundo trabajo, Drake se convierte en uno de los artistas que marcan la perspectiva creada en torno a esta clase de discos a los que algunos medios apodan como Pop Rap.
Originario de Ontario, Canadá, Aubrey Drake saltó a la fama en 2001, con tan solo quince años, al interpretar a un popular jugador de baloncesto que sufre una discapacidad física en la serie de televisión Degrassi: la nueva generación (Degrassi: The Next Generation). A partir de 2006 comenzó a aprovechar su popularidad para hacerse un hueco entre la industria musical creando mixtapes y ya en 2009 decide dejar su trabajo como actor para dedicarse por completo a la música produciendo un primer epé llamado So Far Gone que adquirió cierto éxito entre el mundillo. Su primer disco, Thank Me Later (Young Money Entertainment, 2010), apadrinado por el rapero Lil Wayne, es lo más parecido a una versión primeriza de este segundo trabajo. Colaboraciones de renombre entre las que se encuentran las de Alicia Keys y Jay Z, pero un conjunto general irregular con el que lo mejor que uno puede hacer es quedarse con lo bueno y olvidar lo demás. La duración resulta a todas luces excesiva, con catorce cortes que en algunos casos superan los cinco minutos. Y este problema no es algo que se haya solucionado en este segundo álbum, sino que ha ido a más. Y lo que antes eran cinco minutos ahora son siete.
Este mastodóntico Take Care (Young Money Entertainment, 2011) está dividido en 17 cortes que por poco se encaraman a los 80 minutos de duración en su edición deluxe, que es la que más se ha terminado distribuyendo y, por tanto, la referenciada en esta crítica. El disco comienza con “Over My Dead Body” un tema en el que colabora Chantal Kreviazuk, cantante pop famosa en Canadá, que pone el estribillo a la carta de presentación de Drake, en la que intenta justificarse de aquellos que decían que con su primer disco aprovechó su popularidad para hacer un “one hit album”. Y precisamente el primer hit indiscutible que encontramos aquí está en el tercer corte. “Headlines” es un tema con una producción envidiable, una melodía base en loop que deja a Drake y sus efectos vocales campar a sus anchas creando un conjunto adictivo y muy rítmico. Y si de canadienses va la cosa, no podía faltar el compatriota revelación del año, Abel Tesfaye, más conocido como The Weeknd. En “Crew Love” pone su voz para un estribillo cargado de sexualidad y erotismo, las armas que le han llevado a la fama. Para rematar este comienzo del disco tenemos otro hit que degustar. Jamie xx produce una versión del tema incluído en el disco realizado conjuntamente con Gil Scott-Heron. La canción, titulada “I’ll Take Care of U” en aquel álbum, se ha reducido ahora únicamente a “Take Care” y, para sustituir al tristemente fallecido Scott-Heron, se ha optado por nada menos que Rihanna. El resultado supera al original, ahora más enfocado a las pistas de baile y con una Rihanna que, al contrario de lo que nos tiene acostumbrados, realiza un trabajo de contención sensacional y no desentona en absoluto.
“Marvin’s Room/Buried Alive” son dos canciones en una, que posiblemente sirven como tesis de este Take Care. La primera parte esta dedicada a una ex novia de Drake, que parece haber dejado huella y ser ahora insustituible, a pesar de todas las facilidades que la popularidad le ha dado para conocer mujeres, quienes parecen más interesadas en su cartera que otra cosa. La letra queda algo inmadura, pero se le perdona por el ritmazo R&B a lo largo de toda la canción en la voz. Tras un pequeño interludio tenemos al rapero californiano Kendrick Lamar, que consigue uno de los mejores cortes del disco, sirviéndose de su sensacional flow. Letras rápidas con fraseos finales alargados y una percusión simple muy efectiva. “Under Ground Kings” va en la línea del hip hop más frenético y orientado hacia el pop para todos los públicos. La irregularidad de este disco se hace patente en los dos siguientes cortes, el primero por poco trabajado (solo se puede salvar el estribillo) y el segundo por el desastre cometido por Nicki Minaj, y es que a Nicki hay que saber atarla en corto, porque su estilo es lo opuesto a la elegancia. En el último álbum en solitario de Kanye West, My Beautiful Dark Twisted Fantasy, su descomunal fuerza rapeando casaba con la arrogancia y el desprecio propio que destilaban algunas letras del álbum, pero en este caso, su brutalidad está fuera de lugar.
Sin embargo, a diferencia de Minaj, cualquier colaboración de Rick Ross sabe a gloria, y su monstruosa voz aporta la fuerza necesaria a “Lord Knows”, con rapeos como ladridos y unos coros gospel como base. A continuación tenemos otros dos temas en uno, titulados “Cameras/Good Ones Go”, el primero de ellos con un estribillo R&B que falla en su parte más rapera y el segundo un mejor medio tempo con la colaboración de The Weeknd. Es curioso como tanto en este tema dividido en dos como en el anterior (“Marvin’s Room/Buried Alive”) sean canciones intensas en las letras en su primera parte y apoyadas por grandes colaboraciones en su parte final, como si hubiera que respaldar el comienzo de alguna manera, tal vez por algún tipo de inseguridad por parte de Drake. “Doing It Wrong” es otra balada estilo R&B que culmina con una intervención espectacular, nada menos que Stevie Wonder con un solo de armónica, que recuerda a los de sus mejores álbumes de los 70. En “The Real Her” tenemos otro medio tempo, con un buen estribillo que termina acompañado de las colaboraciones de su padrino Lil Wayne y Andre 3000, ex de Outkast, realizando ambos un trabajo sensacional, que unido conforma una de las mejores canciones del disco.
La parte final del álbum no baja el nivel. Quizá la mayor tara la encontramos en las letras, sinceras, pero con eso no basta. Resultan monotemáticas y tratándose de un álbum tan largo terminan por resultar repetitivas. “Look What You’ve Done” es un claro ejemplo de esto, aunque musicalmente sea notable. En HYFR tenemos al Lil Wayne más decididamente comercial, con fraseos muy cortos y punzantes, tal vez demasiado alejados del estilo conjunto del disco. Take Care termina con “The Ride”, un tema en el que vuelve a aparecer The Weeknd, esta vez para producir y añadir coros. Un final de rapeo directo y con algo de rabia, un sentimiento al que Drake recurre con escasez y por lo cual ha sido criticado desde que comenzó a componer por los puristas del género.
Finalmente, pesan más los aciertos que los errores de este Take Care, con colaboraciones de lujo y hits indiscutibles pero blando y algo repetitivo en las letras y con alguna que otra colaboración fallida. Sin embargo, lo que importa más de este tipo de propuestas incipientes es la juventud de sus compositores. El grueso de los responsables del álbum ronda los 25 años, y hay toda una generación de jóvenes dispuestos a coger el toro por los cuernos y subir lo más alto posible. Ahora que han ampliado con creces su público es posible que nos encontremos con una década plagada de grandes discos en el hip hop y el R&B. Decía Iván Ferreiro que hay promesas que no valen nada, pero dudo mucho que ese sea el caso de Drake.
Raúl Pérez
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