The Caretaker – Patience (After Sebald) Nostalgía mental creada por el sonido del mar embravecido
Publicado el 22 ene por Recycling Panda
James Leyland Kirby es uno de esos pocos músicos que con cada trabajo que lanza es capaz de erizar el vello del oyente, que debe escuchar sus sonidos con la mayor atención posible, para no perder de vista ni un ápice de los detalles que nos ofrece en sus composiciones.
Oculto tras el nombre de The Caretaker, Kirby lleva creando música quince años, pero su gran ascenso comenzó a gestarse en el último lustro. Gracias a la repercusión que obtuvo con Persistent Repetition of Phrases y al recientemente publicado, An Empty Bliss Beyond This World (aquella obra que sonaba como como si alguien se hubiera dejado un gramófono en en una sala de baile que esta abandonada y llena de polvo, con espejos y lámparas de cobre enmohecidos por el paso del tiempo, pero que permanecen inmutable como testimonio de algo hermoso y rebosante de vida del cual solo nos queda la nostalgia y un futuro incierto). Pero ya en 2002 publicó un álbum único, A Stairway to the Stars.
Se podría decir que The Caretaker es uno de los grandes magos contemporáneos del ambient, el noise y el drone actual, junto al del rey Tim Hecker, Stars of the Lid, William Basinski o Max Richter, pero The Caretaker no apuesta tanto por el drone y si que lo hace por otros estilos aún menos frecuentes como podrían ser el turntable music,(en el que ahonda en su faceta más experimental, recogiendo el fruto que a mediados del siglo pasado plantasen John Cage o Pierre Schaeffer. Se podría decir en cierta manera, que ese género sirvió de avanzadilla a lo que ahora se conoce como turntablism, pero claro, esos sonidos vienen provenientes del hip hop y estos de la rama de la que os acabo de hablar.) o del sound college (técnica creada a través de engarzar trozos de otras piezas y que con la invención de la cinta magnética tomó bastante protagonismo con los del nombre del mencionado Cage o de Iannis Xenakis) del que es el máximo exponente en la actualidad. También podríamos decir que se mueve entre el postromanticismo de Claude Debussy y el impresionismo de Arnold Schönberg (de quien por cierto, John Cage fue alumno). Uno por la línea rítmica del piano y otra por la grabación sonora de fondo.
Patience (After Sebald) es la banda sonora de la película del mismo nombre, y a la postre el décimo disco en la carrera de este inglés capaz de crear climas únicos, con el que consigue una vez más, dar en el clavo y lanzar un compacto que sería perfecto escuchar mientras reposas de un día largo en la bañera o en el suelo, mirando al techo fijamente y sin parpadear mientras suena cada uno de sus compases. Esto se consigue con la especie de lluvia o de mar de fondo que suena en cada una de sus pistas y que no es otra cosa que los ruidos y clicks de los vinilos con los que crea cada una de sus piezas. Y es que el ruido no ceja en cada una de sus interpretaciones. Ese sonido mágico de fondo que no hace más que enseñar que la belleza del vinilo es única y que consigue enganchar en cada corte que escuchamos en las diferentes facetas del músico.
Al utilizar los referentes a mi juicio corrientes musicales en boga a principios de siglo XX, se convierte en una vuelta al pasado y a esa época de crisis existencial que recuerda mucho a la actualidad, como si fuese un eterno retorno. Pese a que al principio podría recordar al ser humano frente a pulsiones de la propia naturaleza que le eran ajenos a él y que no podía controlar, como el mar al chocar contra los acantilados y luego como el hombre se ve prisionero de aquello mismo que él a creado da la sensación de estar viendo una película en blanco y negro a principios del siglo XX, pero de forma mucho más acelerada.
Y es que en Patience (After Sebald), se pueden encontrar desde ecos fantasmagóricos hasta los parajes más bellos imaginados, creados a base de pianos de comienzos del siglo pasado y vinilos a 78 rpms, eso sí, sin las grandes dosis de jazz que encontrábamos en su obra anterior. Y es que, Kirby busca con la su música llegar a lo más profundo de la mente humana y esto lo consigue gracias a temas inmejorables como podrían ser ”When the Dog Days Were Drawing to an End”, ”A Last Glimpse of the Land Being Lost Forever” o ”The Homesickness That Was Corroding Her Soul” y que te hacen imaginar los últimos años de una vida en la que solo eres de repetir una y otra vez una frase o, ponerte a bailar solo con su preciosa e inquietante música sonando una y otra vez en el tocadiscos.
Valoración 8/10
Pablo Díez Sánchez
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