Machinefabriek + Cápsula + Lüger (ARCO After-Party, Madrid)
Publicado el 19 feb por myfeetinflames
Anoche acudimos a la segunda parte de la celebración de la After-Party de ARCO en la Joy Eslava. El sábado se dieron cita el holandés Machinefabriek, los bilbaínos Cápsula y los madrileños Lüger, en este orden.
Machinefabriek fue el encargado de abrir la jornada, otra vez, contra una sala vacía. Pero estuvo vacía durante poco tiempo, pues armado con su portátil y sintetizadores creó un mapa sonoro de lo más heterogéneo. Empezó el concierto en un modo minimalista, con samples de pianos y violas, a los que fue sumando eventualmente sonidos glitch que hicieron de él la perfecta representación de Fennesz, aunque esto no durara mucho. Sutilmente al principio, inevitablemente al final, fue sumando capa tras capa de distorsión, evocando primero la música ambiental de Tim Hecker y posteriormente el drone ruidista de A View From Nihil, lo que ya puede resultar molesto a según qué volúmenes. Y es que logró que las paredes de toda la sala vibraran como si un avión estuviese despegando directamente sobre nosotros.
Una vez disolvió su boutade de pura estática nos sumió en una secuencia en bucle durante la que lo más complicado era no entrar en un trance y dejar volar el hilo de tus pensamientos, de la que nos hizo despertar con un cubo de agua fría en forma de pitidos que de tan agudos resultaban dolorosos. Y es que decir que fue un show de contrastes sería la mejor forma de describirlo y quedarse absolutamente corto al mismo tiempo.
Cápsula son un grupo cuyo nombre ya resulta premonitorio de su sonido, pues lo forman cinco miembros cuya música es un vestigio de otro tiempo (traído al nuestro seguramente por la fuerza y la actitud que poseen en directo). Es cierto que no hacen más que beber de los tópicos del rock psicodélico de los setenta, o de los primeros Led Zeppelin, como tantos y tantos otros. Ya se sabe también que el rock es un estilo propio de masturbadores compulsivos, que en sus pocos años de historia ha sido incapaz de reinventarse a si mismo, y lleva décadas mamando de sus orígenes como un bebé de la teta de su madre, sin crecer, sin independizarse. Pero Cápsula, (re)vistiéndolo con un sonido garage y con (además de la capacidad técnica que ya se sobreentiende en grupos de este corte) un directo al tiempo abrasivo, al tiempo cercano, al tiempo recíproco (gustando de tocar ante un público que gustaba de escucharles), no solo honran ese proyecto arqueológico que las bandas de rock’n’roll parecen representar en este Siglo XXI, si no que lo trascienden con creces.
Por último Lüger pusieron la guinda a una noche donde la intensidad fue bandera. Una batería sonando por encima de todo, tribalísima (puro HEALTH), acompañada a veces por percusiones de lo más variopinto (un gong, una tabla de metal golpeada por un palo) puso el ritmo. Un ritmo que solo transmitía urgencia. Mientras que las guitarras, hipnóticas, nos guiaban por su laberinto personal de rock corrosivo, sin descanso. Los breves momentos para recuperar el aliento eran tomados por un teclado (neo)psicodélico que rápidamente nos devolvía a la senda en la que nos reencontrábamos con los miembros de la banda ya presentados, a los que se sumaba, ahora sí, ahora no, un vocalista que si bien en unos cortes hacía del grito su voz, en otros se nos presentaba en unos tonos shoegazers muy a lo Dean Wareham.
En resumen: un noche de emociones fuertes (y sonidos más fuertes todavía).
Crónica redactada por Diego Romero y fotos realizadas por Paula de la Cruz.
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